Crear cualquier interfaz gráfica de usuario (GUI) pasa por hacer un ejercicio empatía: ha de planificarse con el jugador como eje central, anticipando sus necesidades, combinando la sencillez con la utilidad y entendiendo los puntos clave que condensan el atractivo de nuestra propuesta para facilitar su uso.

Esto es especialmente necesario en un juego online, donde la transparencia e inmediatez de los controles de entrada es fundamental para que la experiencia del jugador pueda centrarse en el qué y no entorpezca la jugabilidad, máxime si tenemos en cuenta la brevedad del tiempo medio por partida. Si queremos conseguirlo, necesitamos diseñar un mapa de interacciones eficiente, crear un apartado visual que no entorpezca el uso y estructurar las acciones con la intención de que el aprendizaje de los controles sea natural y fluido.

La elección de elementos de la GUI

El primer paso es reflexionar sobre los uso a los que se ha acostumbrado el público objetivo de nuestro juego. Nos hemos familiarizado con ciertos elementos (botones, campos de texto, listas desplegables…) de una interfaz y esperamos que funcionen de cierta manera, así que, en este caso, ser predecibles es un activo, al igual que la coherencia en las respuestas. Este es un punto clave si queremos que el manejo sea intuitivo y eficiente, lo cual es fundamental para la satisfacción del jugador.

Piensa en Candy Crush y sus millones de descargas: ¿alguien ha recurrido alguna vez a la descripción de uso de sus controles? Así, debemos realizar un desglose de nuestros controles de entrada y componentes de navegación, tanto para la parte activa como para los menús de navegación, páginas de configuración, ventanas emergentes, barras de progreso… y optimizarlos para que todo resulte familiar, con espacios de interacción cómodos y autodescriptivos, y huir de lo superfluo.

Si dudamos entre qué elemento usar para realizar una acción, pensemos en las compensaciones. Por ejemplo, a veces ciertos elementos pueden ser de ayuda para ahorrar espacio, pero suponen una carga más en el mapa mental del usuario, al obligarle a adivinar lo que está dentro de de un menú o la función de un determinado control. Ten presente en todo momento cuáles son los espacios clave, aquellos de los que depende una gran experiencia de usuario del cliente objetivo. Cuando nos fijamos en la estructura de un juego de casino en vivo online, es evidente que el vídeo debe ocupar una parte destacada del total de la pantalla, pero también debe ser legible cierta información relevante para el jugador y por eso es fundamental una distribución que permita la integración de ambos elementos.

Además, tampoco debemos olvidarnos del tamaño del dispositivo al que va destinada la app (en el caso de los juegos online, mayoritariamente móviles) y la potencia del mismo: la fluidez ha de imponerse al virtuosismo gráfico.

Recomendaciones para diseñar la interfaz perfecta

Aun a riesgo de repetirnos, la máxima antes de comenzar el diseño de una GUI ha de ser “conoce a tu usuario”. Comprende sus objetivos, habilidades, preferencias y tendencias. A partir de ahí, céntrate en cumplir los siguientes puntos clave:

  • Mantén la sencillez: Las mejores GUIs son casi invisibles para el usuario. Huye de lo superfluo y reduce al mínimo la presencia de textos largos. Recurre a símbolos y animaciones breves para explicar cómo manejar tu juego.
  • Sé coherente y no temas recurrir a lo que funciona: Usar elementos comunes y familiares hace que el usuario se sienta cómodo y reduce el tiempo de la curva de aprendizaje. Es importante crear patrones en el lenguaje, asociar formas de los botones que cumplen una función similar y simplificar los pasos necesarios para hacer algo. Esto ha de aplicarse a todas las secciones del juego: de nada sirve tener un sistema de control optimizado para el juego en un RPG si luego complicamos hasta el infinito el proceso de creación del personaje.
  • Destaca los contenidos con colores y texturas: Es fundamental tener presente cómo se va a dirigir la atención del jugador. La luz, el color, el uso del contraste y las texturas deben llevar de forma natural al objetivo que se persigue, al igual que la tipografía y los tamaños de los textos que empleemos. Así podremos diferenciar de forma clara la voz del narrador de los personajes o destacar los objetos interactivos frente a un escenario pasivo. Las aventuras gráficas clásicas o los juegos de búsqueda de objetos juegan constantemente con estos conceptos.
  • Comunica lo que sucede: El usuario debe saber siempre dónde puede realizar una determinada acción y dónde no, cuando se produce un cambio de estado en la acción y si se ha producido un error. En la mayoría de los casos, optaremos por espacios simbólicos (iconos, cambios de color, animaciones breves…) en lugar de textos. La capacidad de atención y el tiempo del jugador son bienes muy valiosos y todo lo que interrumpa la fluidez de la experiencia penaliza al resultado final.
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