Esta frase es muy rotunda, es muy pesimista y puede que muchos de vosotros hayáis decidido leer este artículo por el morbo de saber qué fue lo que a alguien le fue tan mal como para escribir un artículo contándolo…

Pues siento decepcionaros. Si os hubierais puesto en lo peor habríais supuesto que normalmente las cosas no son como uno se espera, y este es el motivo de este artículo.

No es para nada un post pesimista, trata de ser un post realista, y os voy a explicar por qué…

Muchos de nosotros somos diseñadores gráficos, tenemos clientes, en muchos casos jóvenes emprendedores que montan su primer negocio. ¿Cuántas veces os habéis encontrado con un empresario que está completamente convencido de que su negocio triunfará, que su idea es la mejor idea del mundo y que dentro de muy poco tiempo será un empresario de éxito, multimillonario y que formará parte de la lista Forbes? ¿Cuántos de ellos han acertado en su pronóstico?

Las mejoras suelen venir en dosis pequeñas.

Siempre que iniciamos un proyecto nuevo, el crecimiento de éste es lento, por esa razón hay que prepararse para afrontar este ritmo, realista, de las cosas. Todo aquel que espere un ritmo más rápido, un éxito instantáneo, se pegará de bruces con la realidad.

El mejor punto de vista siempre es el realista

El mejor punto de vista siempre es el realista.

Estoy de acuerdo con este título, pero como eso es muy difícil, ya que no sabemos que es lo que va a pasar, es mejor ponerse en el lado malo, de este modo solo podrás llevar buenas noticias.

A pesar de que es muy difícil afrontar un futuro empresarial poniéndose en el punto más duro de las posibilidades, es la manera de ir con más cuidado, es la fórmula para no derrochar el poco capital que a día de hoy un joven empresario puede llegar a reunir.

Cuento todo esto porque lo vivo todos los días. Lo veo en muchos de los clientes que vienen y van, lo veo en la competencia y lo veo en mí mismo. Cuando escribo un artículo buscando tener miles de visitas, suelo tener pocas y cuando no pienso en el número de visitas, es más, cuando escribo algo como esto, de corazón, un mensaje que quiero que llegue a la gente y que les sea útil, sin ser algo comercial, pues mira por donde… suelen tener éxito.

La ley de Murphy es muy extrema pero suele acertar.

Entonces: ¿qué es lo que quiero transmitiros con este artículo? –Precaución. Poneros siempre en lo peor y acertaréis.

Espero que veáis la esencia de estas palabras y que os sean de ayuda, evitando que algún día digáis: “Me esperaba lo mejor y me equivoqué”.

Comencé en esto de la comunicación hace un tiempo (1.997). Tras unos cuantos años como director de arte en algunas agencias de Asturias, me trasladé a Fuerteventura.
Actualmente dirijo el proyecto “Waarket”, un espacio creativo donde la imagen compite con la palabra.

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