Que las fotografías de las modelos que aparecen en las revistas han sido retocadas es algo ya de sobra conocido por el gran público.

Es el famoso “la foto tiene Photoshop”. Y en efecto se trata de una práctica cotidiana en el mundo de la fotografía profesional. Lo que muchas personas no saben es que en realidad dicho “retoque”, también conocido como tratamiento o edición digital de fotografías, no es algo vedado sólo a los profesionales. Los usuarios “normales” también podrán mejorar mucho sus fotografías mediante técnicas más o menos sencillas.

Antes de nada, quisiera dar las gracias al magazine informaciónyarte.com por invitarme a escribir este artículo, en el que hablaré sobre algunos trucos útiles para mejorar nuestras fotos (siempre y cuando estén en formato digital, claro).

Vamos a necesitar algo de paciencia y un programa de edición gráfica, entre los cuales la estrella indiscutible es el famoso Photoshop (no importa la versión). Existen también otros programas, como Gimp, que además es gratuito. También nos valdrá, aunque tal vez su uso sea algo más complicado.

Lo bueno es que, una vez retocadas, las fotos podrán imprimirse normalmente en cualquier tienda de fotografía, pudiendo así disfrutar de fotos sin defectos (o al menos algo más arregladas).

¿Qué podemos conseguir por medio del retoque o tratamiento digital? Muchas cosas, desde luego. Los artistas pueden modificar por completo una imagen, teniendo sólo la imaginación por límite (literalmente “pintan” sobre la foto). En nuestro caso nos limitaremos a cosas más sencillas y prácticas. Concretamente:

Allí explico paso a paso las diferentes técnicas, creo que de forma fácil de seguir.

Resumiendo, las técnicas para quitar defectos como granos o lunares son las mismas que para quitar arrugas, pues todas se basan en las herramientas de clonado de Photoshop. Esta herramienta permite, básicamente, “copiar” una parte de la imagen y pegarla sobre otra. De esta forma, por medio del clonado vamos cogiendo partes “limpias” de la piel y las vamos poniendo sobre los defectos. El programa se encarga de fusionar y dar un acabado realista al cambio.

Las técnicas relativas al aclarado de fotos muy oscuras (subexpuestas) son algo más complicadas, pues se requiere algo más de práctica.

Lo que aquí haremos será seleccionar las partes más oscuras de la foto y, con cuidado, ir iluminándolas por medio del ajuste de los niveles, hasta donde sea posible sin “quemar” la foto.

En el tutorial que os he dejado al respecto se puede ver el resultado, y se explica ampliamente la forma de seleccionar estas zonas oscuras de forma automática.

En cuanto al acabado “de revista” o famoso efecto glamour, se logra básicamente a través de desenfoques parciales. Si nos fijamos en los vídeos musicales, fotos publicitarias, etc…, veremos que no todas las zonas están igualmente enfocadas. Hay zonas que quedan más borrosas, lo que centra la atención en la zona nítida y deja un agradable efecto artístico.

Este desenfoque parcial puede realizarse de forma “natural” usando una cámara fotográfica equipada con teleobjetivo y/o macro (en este último caso si el objeto está muy cerca). De hecho,el origen de estas técnicas es netamente fotográfico.

Sin embargo podemos imitar bastante bien dicho acabado mediante Photoshop, teniendo además un completo control de lo que estamos haciendo en todo momento.

En relación con las fotografías de personas, deberemos poner nuestra atención en el triángulo ojos-nariz-boca, difuminando ligeramente el resto. Esto otorgará un un matiz sensual y glamoroso a la fotografía (podéis ampliar la información en el tutorial que tenéis más arriba).

Finalmente, comentar que se pueden hacer muchísimas cosas más mediante el retoque digital: añadir filtros para dar un acabado antiguo o vintage (tonos sepias, etc…), se pueden colorear fotografías en blanco y negro, etc. Aquí tenéis un listado de tutoriales adicionales, en el que podréis encontrar algunas cosas. En realidad, la imaginación es el límite.

Para terminar, recomendaros que no os desaniméis si no os quedan bien al principio, pues aunque no es demasiado complicado muchas de estas técnicas requieren práctica. Es muy importante que siempre guardéis copias de seguridad de vuestra fotografía, por si cometemos un error irreparable. Hay que trabajar siempre sobre una copia de la foto.

Además, hemos de guardar siempre las imágenes en formato TIFF o PNG, pues son formatos que no pierden calidad (mientras que el JPG sí que va estropeando un poco con cada guardado). Y es que hay que tener en cuenta qué formato o tipo de imagen es mejor para cada trabajo gráfico.

Periodista, diseñador gráfico y web, profesional independiente de la comunicación digital.

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